El paté vietnamita, llamado «Gio», «Chalua» o simplemente «paté», es una herencia de la colonización francesa revisitada con un toque asiático. Elaborado a base de pollo o cerdo y especias locales, seduce por su textura cremosa y su sabor delicadamente picante. Imprescindible en el famoso bánh mì, encarna la fusión perfecta entre las tradiciones culinarias vietnamitas y las influencias francesas.