En París, a veces basta con mirar hacia arriba para descubrir una obra de arte inesperada. En la plaza Fréhel, en el 20º distrito, el artista Ben ha creado una instalación juguetona y llena de ironía: una pizarra colgada en lo alto, dos supuestos operarios y una frase que invita a la reflexión — “Hay que desconfiar de las palabras”.